Estrategias para protegerse de las radiaciones


Reducir al máximo la exposición a las fuentes de contaminación electromagnética es el único método conocido para mejorar la calidad de vida de los electrosensibles. Datos prácticos y recomendaciones.

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No se dispone aún de ningún tratamiento específico para la hipersensibilidad electromagnética al no conocerse totalmente las bases fisiopatológicas de este síndrome.

El método más efectivo para mejorar la calidad de vida de los afectados consiste en evitar o reducir al máximo la exposición a cada fuente de radiación electromagnética. Para ello puede resultar de gran ayuda contratar los servicios de un profesional especializado en medición de radiaciones según parámetros biológicos, que nos examine detalladamente los lugares donde dormimos, ya que es cuando nuestro cuerpo está en reposo y es más vulnerable porque se segregan una serie de sustancias vitales (melatonina) para el correcto funcionamiento del organismo, que se ven alteradas si estamos sometidos al electromagnetismo. Asimismo conviene que se revisen por completo el resto de lugares de permanencia habituales dentro de casa, y en el trabajo.

Algunas recomendaciones para mejorar la vida de las personas electrosensibles:

  • Examinar exhaustivamente las fuentes de radiación de los entornos doméstico y laboral: campos eléctricos, magnéticos, radiofrecuencias, microondas, electricidad estática, geopatías y radiactividad entre otros factores ambientales.
  • Limitar el uso del teléfono móvil: Tratar de no usarlo dentro de estructuras metálicas y/o en movimiento (coches, autobuses, trenes, ascensores, etc.) así como en lugares con poca cobertura porque el móvil emite con más fuerza. Mantener el terminal lo más alejado como sea posible de la cabeza y del cuerpo utilizando para ello el altavoz (manos libres). También se recomienda sustituir los teléfonos inalámbricos por los teléfonos fijos alámbricos.
  • Sustituir las redes WiFi por cables (ethernet)
  • Cambiar los antiguos monitores para ordenador de tubo de rayos catódicos por las nuevas pantallas planas.
  • Sustituir las lámparas halógenas que llevan adosadas a su base un transformador, que emite campos magnéticos muy intensos. Proceder a sustituirlos por otros que usen bombilla incandescente.
  • Ventilar el interior de las viviendas al menos 15 minutos cada día y/o instalar aparatos generadores de iones negativos para mejorar la calidad del aire y reducir la carga electroestática.
  • Cambiar la ropa sintética (favorece la electricidad estática) por tejidos de origen natural.
  • Aumentar la ingesta de productos crudos o poco cocinados (frutas, verduras y hortalizas) preferentemente de cultivo ecológico, y tratar de evitar las frituras, los productos industriales, refinados y/o adulterados, así como los cocinados con horno microondas (ver aparte “Dieta para electrosensibles”)
  • Caminar descalzo (o con suelas de cuero) sobre césped, arena o baldosa, para descargarse de la electricidad estática acumulada.

Fuentes:
www.electrosensibilidad.es
Blog de Eva Caballé: http://nofun-eva.blogspot.com


Desintoxicación, un paso clave

Para descargarnos de las radiaciones electromagnéticas que hemos ido acumulando en nuestro cuerpo, podemos acudir a terapias de biorresonancia (moraterapia, quantum-SCIO, EIMA) y repetirlas si fuese necesario o mientras que no consigamos alejarnos de las fuentes que nos irradian en nuestro entorno.

Los metales pesados (mercurio, plomo, cadmio…) que se pueden acumular a lo largo de los años en nuestro cuerpo y que suelen proceder de alimentos contaminados, de amalgamas que tengamos en la boca, de tuberías antiguas que transporten el agua que bebemos a diario, etc. pueden agravarnos la sensibilidad a las radiaciones si no se eliminan a tiempo (baste recordar que los metales son muy buenos conductores de la electricidad). Para limpiar nuestro organismo de estos productos tóxicos va muy bien el alga chlorella, así como el ajo y el cilantro.

La desintoxicación del organismo debe acompañarse de varias limpiezas consecutivas de cálculos en la vesícula biliar y el hígado, para evitar que sigan obstruyendo los conductos hepato-biliares, y con ello dificultando el resto de procesos regenerativos. Hay un método descrito por Andreas Moritz en su libro “Limpieza hepática y de la vesícula”.

 


 

Dieta para electrosensibles

Hay que asegurarse de que no existen carencias nutricionales en la dieta. Para ello conviene suplementarla con uno o varios alimentos que sean ricos en el complejo de las vitaminas B (mejoran la memoria, concentración y agilidad mental). Es el caso del germen de trigo, levadura de cerveza, bayas de Goji, semillas de Chia, o cualquier producto de las abejas (miel, polen, jalea real y propóleo).

Los alimentos ricos en melatonina como las nueces, alga espirulina, avena, arroz y el triptófano (aminoácido precursor de la hormona anterior), pipas de calabaza, pollo y pavo, pueden ayudar a las personas sanas a prevenir los efectos nocivos de las radiofrecuencias y a los afectados de electrosensibilidad a recuperar el equilibrio perdido. De igual manera, los alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3 como el aceite de lino, de pescado azul, o de krill; y en compuestos azufrados como el ajo, o el requesón pueden mejorarnos la circulación sanguínea y ayudar a disminuir los dolores de cabeza, problemas de hipertensión y/o pequeñas arritmias asociadas .

Las plantas adaptógenas pueden ayudarnos a elevar nuestro sistema inmunitario y combatir la fatiga. El reishi, por ejemplo, es un hongo muy apreciado en oriente por sus potentes efectos antitumorales, inmunomoduladores y hepatoprotectores.


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