Aditivos: la fuente del malhumor infantil


Colorantes, conservantes y potenciadores de sabor han invadido nuestra dieta y provocan irritabilidad, problemas de conducta y aprendizaje en los niños. Qué alimentos los contienen y cómo evitarlos.

Nuestra comida ha cambiado tan drásticamente en las últimas décadas, que no es de extrañar que la relación de los alimentos con los problemas de conducta y aprendizaje en los niños vaya en aumento.

Los aditivos han invadido nuestra dieta. Son colorantes y conservantes, potenciadores de sabor y antioxidantes sintéticos, que se usan en una amplia gama de bebidas y comestibles.

Los aditivos son mucho más importantes que el azúcar a la hora evaluar problemas de comportamiento. Las reacciones se relacionan con la dosis: cuantos más aditivos consumen los niños, más probable es que se vean afectados.

Los aditivos se utilizan en alimentos tales como barras de pan, mantequilla, galletas, yogurt y jugos, así como en la comida chatarra y en bebidas gaseosas. Incluso padres que consideran que comen alimentos sanos, son generalmente sorprendidos al descubrir que sus hijos pueden estar consumiendo 20 aditivos o más por día.

Irritabilidad, estallidos de mal genio, conducta desafiante, inquietud y dificultad para conciliar el sueño son los principales efectos de los aditivos. Los padres no suelen darse cuenta de que los productos químicos de los alimentos pueden estar asociados con comportamientos como discutir con los hermanos, hacer ruidos tontos, ansiedad, depresión o dificultad para concentrarse. Sin aditivos, los niños suelen ser más tranquilos, más felices y más cooperativos.

Erupciones cutáneas, dolores de cabeza, orinarse en la cama, dolores de estómago, estreñimiento o el asma también pueden ser un problema relacionado con la ingesta de aditivos. Los padres de niños asmáticos, por ejemplo, suelen ser conscientes de que los preservantes sulfito (220-228) en alimentos tales como frutos secos, embutidos, refrescos y algunos jugos de frutas, pueden irritar las vías respiratorias.

►Sustancias que alteran la conducta

Un estudio financiado por el Gobierno británico confirmó el efecto de sustancias puestas en dulces, galletas y alimentos. Los aditivos podrían provocar cambios de comportamiento en hasta un cuarto de los niños.

La investigación sobre un grupo de niños de tres años encontró que la falta de concentración, perder los estribos, interrumpir a los demás y luchar para llegar a dormir era más probable entre aquellos niños que bebieron jugo de fruta dosificado con colorantes y conservantes.

Un grupo de 227 niños participó emalhumor_infantiln la investigación. Durante dos semanas los niños bebieron un jugo de fruta al día con una dosis de 20 mg de colorantes y 45 mg conservantes, que son iguales o inferiores a los niveles permitidos. Los aditivos probados fueron los colorantes alimentarios artificiales E102 tartrazina, E110 amarillo ocaso, E122 carmoisina, 4R E124 punzó y el conservante benzoato de sodio E211. Para las otras dos semanas, los niños bebieron un jugo de fruta que era idéntico en apariencia, pero sin los aditivos.

Los padres completaron informes de evaluación de la conducta de sus hijos con criterios tales como interrupción a los demás, dificultades para dormir, rabietas y falta de concentración. El informe dijo que los colorantes artificiales y el conservante benzoato de sodio tenían “efectos sustanciales” en el comportamiento.

Tras el estudio, la Comisión de Alimentos llegó a la conclusión de que todos los niños podrían beneficiarse de la eliminación de determinados colorantes artificiales de su dieta.

Fuente:

www.dailymail.co.uk
www.fedupwithfoodadditives.info


¿Qué aditivos tienen los alimentos?

Entonces, ¿qué podemos comer? Algunas precauciones pueden servir para disminuir el impacto de estos productos químicos en nuestra dieta. Como regla general, lea las etiquetas de los ingredientes. Elija pan sin conservantes. Compre yogures sin color. Elija papas fritas comunes en lugar de patas fritas con sabor. Anime a sus hijos a beber agua como bebida principal. En general, cuanto más lejos nos situamos de comidas y bebidas industrializadas, menos riesgos corremos.

La siguiente es una tabla elaborada por Sue Dengate con los aditivos más comunes en los productos del supermercado:

Colorantes (en dulces, bebidas, comida para llevar, cereales y muchos alimentos procesados):
102 tartrazina, Amarillo de quinoleína 104, 107 2G amarillo, 110 amarillo anaranjado,
122 azorrubina, Amaranto 123, 124 Ponceau rojo, 127 eritrosina, 128 rojo 2G,
129 rojo allura, 132 indigotina, 133 azul brillante, 142 verde S, 151 negro brillante, 155 marrón chocolate de color natural, 160 B achiote (en los yogures, helados, etc palomitas de maíz, 160 bis es una alternativa segura).

Conservantes:
Preservantes 200-203 sorbatos (en la margarina, salsas, pasteles, productos de frutas)
210-213 benzoatos (en jugos, refrescos, licores, jarabes, medicamentos)
220-228 sulfitos (en las frutas secas, jugos de fruta, embutidos, y muchos otros)
280-283 propionatos (en pan, bollos productos de panadería)
249-252 nitratos, nitritos (en las carnes procesadas como el jamón).

Antioxidantes sintéticos (en margarinas, aceites vegetales, alimentos fritos, snacks, galletas, etc.):
310-312 319-320 galatos TBHQ, BHA, BHT (306 a 309 son alternativas seguras).

Potenciadores del sabor (en galletas con sabor, snacks, comida para llevar, fideos instantáneos, sopas):

621 GMS 627, 631, 635 inosinato disódico, guanilato disódico, ribonucleótidos.


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