ADN MISTERIOSO (III) :: La hipercomunicación cósmica


Una comunicación que rompe las barreras del espacio y del tiempo a través de los microtúneles del ADN, confirma la visión holística de un ser humano interrrelacionado con todo y con todos. Actos de telepatía, premoniciones y sensaciones de “conocimiento instantáneo”, entre los ejemplos la vida cotidiana.

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Las investigaciones del biofísico ruso Peter Garjajev sobre el ADN arrojaron conclusiones que, al mismo tiempo que despiertan resonancias de antiguos saberes, muestran un anticipo de las potencialidades del futuro. En los artículos anteriores vimos que Garjajev y sus colegas determinaron que:

–       El código genético —especialmente el llamado “ADN basura” considerado “inútil” hasta hace poco— sigue las mismas reglas de todos los idiomas humanos, que lógicamente se han desarrollado a partir de ese patrón original.

–       Nuestro ADN no es solamente responsable por la construcción física de nuestro organismo sino que también sirve como almacenamiento y comunicación de datos. El ADN es un bio-ordenador que a través de ondas puede modificar los patrones de comportamiento de las células. El aparato cromosómico tiene la capacidad de trabajar como una antena de recepción y trasmisión de estas ondas.

–       Nace la llamada “genética de ondas”, un tipo de medicina completamente nueva por la cual el ADN puede ser reprogramado por palabras y frecuencias SIN cortar y reemplazar los genes individuales, como hace hasta ahora la genética tradicional. Mediante el uso de sonidos y frecuencias los investigadores rusos lograron convertir un embrión de rana en un embrión de salamandra, o reparar cromosomas dañados.

Otra derivación espectacular de estos descubrimientos pone el tema al borde de la ciencia ficción: la posibilidad de la hipercomunicación.

Los túneles del universo

En cámaras de vacío, los científicos rusos irradiaron muestras de ADN con luz láser. Surgió un patrón de ondas, un “dibujo”. Los fotones se alinearon bajo la influencia de las ondas del ADN.

Lo sorprendente fue que cuando las muestras de ADN fueron retiradas, este “dibujo” no desapareció, sino que permaneció (en algunos casos hasta un mes). Este fenómeno, denominado “Efecto Fantasma del ADN”, se atribuye a que el campo energético se mantiene por sí mismo aún después retirada la muestra de ADN.

Después de reproducir esto muchas veces, los científicos se vieron obligados a aceptar que esta “nueva estructura de campo estaba siendo excitada desde el vacío”. Aparentemente, la oscilación vibratoria del ADN causa patrones de perturbación en el vacío, produciendo “agujeros de gusano”. Para la física, los “agujeros de gusano” son como túneles que conectan áreas completamente diferentes del universo, a través de los cuales se puede transmitir información. En los experimentos, el ADN ausente sería capaz de “comunicar” sus ondas a través de esos agujeros.

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Los agujeros de gusano, contemplados por la física para los viajes interespaciales, a nivel micro explicarían fenómenos de hipercomunicación.
La transmisión de información a través de los microtúneles del ADN nos habla de una posible comunicación a nivel cuántico –la hipercomunicación- que rompería las barreras del espacio y del tiempo, y confirmaría la visión holística de un ser humano interrrelacionado con todo y con todos.

Ejemplos prácticos

La hipercomunicación en la naturaleza viene funcionando desde hace miles de años. “El comportamiento de los insectos bien podría servirnos de prueba”, dice Antonio Muro. “Cuando una hormiga reina es separada espacialmente de su colonia, la construcción continúa de acuerdo a lo planeado. Sin embargo, si se mata a la reina, se detiene todo el trabajo de la colonia. Ninguna hormiga sabe qué hacer. Aparentemente la reina es la portadora de los “planes de construcción” y los envía incluso desde muy lejos por medio de la conciencia grupal de sus súbditos… Ella puede estar tan lejos como quiera… en tanto esté viva”.

Todos conocemos ejemplos de hipercomunicación en la vida cotidiana, normalmente catalogada como inspiración o intuición: certezas que se nos vienen a la mente, actos de telepatía, premoniciones, sensaciones similares al “conocimiento instantáneo” con personas que recién conocemos, etc.

La historia está repleta de ejemplos de conocimientos o creaciones, “dados” casi mágicamente en sueños: el químico ruso Mendeleyev aseguraba haber visto mientras dormía la clave de su tabla periódica de elementos. Igor Stravinsky también escuchó en sueños “La Consagración de la Primavera”. Lo mismo sucedió con Giuseppe Tartini y su sonata El Trino del Diablo. Al historiador Herman Hilpecht un sacerdote asirio le reveló la traducción exacta de la inscripción cuneiforme de la llamada “Piedra de Nabuchadnessar”… En diferentes periodos de la historia de la ciencia, diferentes investigadores, sin conocerse ni tener conocimiento del trabajo del colega, han trabajado en ideas similares o idénticas.

Y las coincidencias siguen: la ciencia, paso a paso -las revelaciones sobre el ADN son una buena muestra- ha ido descubriendo fenómenos del mundo que ya conocían culturas antiguas, o conceptos que manejan sabios tribales…

Al parecer, en ciertas circunstancias podemos conocer sin el clásico proceso de transmisión de información al que estamos acostumbrados.

Viejas y nuevas preguntas

El efecto fantasma del ADN despierta las especulaciones más maravillosas. Si desde el vacío se está transmitiendo información fuera del espacio y del tiempo, el ADN podría estar recibiendo sus instrucciones de montaje desde el primer día, para a partir de ahí iniciar el proceso de organización de la vida… A través de agujeros de gusano microscópicos, el ADN podría estar extrayendo información y incorporarla a nuestra conciencia.

Lejos de proporcionarnos todas las respuestas, los descubrimientos de Garjajev disparan nuevas incógnitas. ¿Se desarrollarán nuestras capacidades comunicativas en el próximo salto evolutivo? ¿Dónde está el origen del plan? ¿Quién el generador de las instrucciones de montaje…?

El misterioso ADN, de momento, nos devuelve a las mismas preguntas que el hombre se formula desde hace miles de años.


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