La metodología transdisciplinaria


Por Antonio Gómez Yepes y Domingo Adame

Introducción

Es indispensable tratar de compensar el desequilibrio entre el desarrollo exterior e interior del Ser, por su propio bien y para la recuperación de condiciones humanas en la sociedad, en el país y en el planeta. Así, el camino de la actitud transdisciplinaria emerge como una alternativa para lograrlo, por eso en la Maestría en Estudios transdisciplinarios para la sustentabilidad, de la Universidad Veracruzana, constituye una estrategia primordial.

El concepto de desarrollo interior del hombre incluye  los valores subjetivos tales como: sensación, percepción, imagen, deseo, propósito, pensamiento, emoción y todas las impresiones emocionales o del ámbito de la intuición, generalmente ignoradas o explícitamente eliminadas de cualquier consideración que pretenda ser objetiva. Esto corresponde a la tradición de Helmholtz, que lejos de haber sido erradicada sigue siendo  fundamento del cientificismo que pretende encontrar todas las soluciones en las técnicas de dominio de la naturaleza.

Sin embargo, durante el siglo XX fuimos testigos de una transformación sustancial  de las concepciones de ciencia y conocimiento, cuando al sueño einsteiniano de un universo que obedece a una ley determinista absoluta se opusieron la mecánica cuántica en primer lugar y, después, la complejidad física del caos organizador (véase Morin, El Método 1, págs. 45-83); cuando a la certeza del positivismo lógico se opusieron todas las incertidumbres positivas y todas las incertidumbres lógicas.

El paradigma clásico que dominó los saberes científicos, desde el surgimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII,  fue confrontado por modelos, enfoques y postulados que se opusieron al reduccionismo para ser concordantes con un universo donde existen y se hacen explícitas las inconsistencias, contradicciones, antinomias y paradojas;  porque el problema crucial de nuestro tiempo es el de generar una nueva manera de mirarnos a nosotros y, por ende,  al mundo: un pensamiento capaz de retener los lazos, interacciones e implicaciones mutuas, los fenómenos multidimensionales, las realidades a la vez solidarias y conflictivas.

La incompletud del saber parcializado, del objeto descontextualizado, del fenómeno lineal de la lógica causa-efecto que caracterizó al paradigma mecanicista-simplificador empezó a crear, en un proceso recursivo, la necesidad de un nuevo paradigma en el cual la realidad está ligada a múltiples fenómenos, y donde toda visión unidimensional, especializada, parcial, es pobre, de ahí la necesidad de religarla a otras dimensiones (cfr. Morin 2000a).

Se estructuró así un nuevo paradigma capaz de dar cuenta de las contradicciones bajo los principios de distinción, conjunción e implicación, centrales en el Pensamiento Complejo,  perspectiva que se abrió paso progresivamente a lo largo de un camino en el cual aparecerían, ante todo, los límites, las insuficiencias y las carencias del pensamiento simplificante.

La emergencia de una libertad no paradigmatica.

Esta nueva manera de ver y entender el mundo implicó la ruptura de antiguas convicciones, conceptos, técnicas y valores que eran compartidos, avalados y utilizados por comunidades científicas. Una nueva epistemología se gestaba con la Teoría General de Sistemas, la Cibernética,  el Constructivismo y Construccionismo, las Ciencias de la Cognición y más tarde el Pensamiento Complejo y la Transdisciplinariedad, que abren la posibilidad de ir co-generando una concepción más dinámica del ser humano, una nueva manera de entender la realidad y  el conocimiento mismo.

Ante esto surgen preguntas, implícitas pero necesarias: ¿qué discrepancias, y contradicciones tienen lugar en la ausencia de paradigma?, ¿qué condiciones son generadoras en este proceso del devenir de la ciencia hacia otros caminos?, ¿qué se co-generó al interior del paradigma de la ciencia moderna que posibilitó una metamorfosis hacia otras direcciones?

Esta naciente epistemología empezó a generar una nueva manera de conocer el conocer del conocimiento. Lo que en el paradigma de la modernidad se tradujo en una anomalía, en una contradicción y en un signo de error del pensamiento; en esta ausencia de paradigma emergente se vio como una crisis, una bifurcación, la posibilidad de  nuevos caminos. Por ejemplo, la unidireccionalidad causa/efecto se confrontó con la circularidad  que propone que el efecto retroactúa sobre la causa. El concepto de retroalimentación surge como una unidad de interacción en un sistema donde el observador es un sujeto participante, co-partícipe en el proceso del que antes era ajeno en aras de la objetividad.

Sabemos que un paradigma se conforma constantemente, y en su construcción convergen todas las áreas disciplinarias, de modo que las sucesivas transiciones de un paradigma a otro  es el patrón del desarrollo usual de la ciencia madura, mismo que esta en vías de ser liberado. El fracaso de las reglas existentes, dice Khun (2006) es lo que sirve de preludio a la búsqueda de otras nuevas. La teoría nueva, es un intento de  respuesta directa a la crisis, la crisis es un síntoma  que demuestra la inconmensurabilidad del paradigma. De manera que las anomalías inherentes son el preludio, y la crisis  la condición previa y necesaria para el nacimiento de nuevas teorías.

Hablar sobre el objeto que se investiga revela múltiples modelos del conocer del que describe, en este caso, los nuestros: por ende, esta coyuntura de un cambio que ofrece la posibilidad de situarnos dentro de este mismo para, desde aquí, invitar al lector a involucrarse activamente en esta construcción del hacer haciendo.

De entrada, percibimos cómo este nuevo espacio de ser emergente va co-construyendo un mayor compromiso en la enunciación de los postulados, poco a poco, desde esta posición, el conocimiento va transitando entre interacciones y cogniciones que se influyen recursivamente, ya Hoffman  lo expresa con claridad:

La epistemología de este pasaje es circular, no lineal. Es multifacética y por tanto, sistémica. No coloca una parte sobre otra, por lo que no es dualista. No hace fragmentos de la ecología, y por tanto es holista. Relaciona al espectador de un periodo con el espectador de otro, y por tanto es recurrente. Y es evolutivo porque pone en relieve un cambio hacia una mayor complejidad entre estos distintos tiempos (1990: 323).

 

Transdisciplinariedad

El mayor problema del conocimiento ha sido el de su parcelación disciplinaria que ha producido múltiples deformaciones resultado de su afán limitante. Por eso, en la perspectiva de una transformación en la manera de conocer y ante el inminente surgimiento del Sujeto transdisciplinario es urgente modificar ese enfoque y, en el marco del diálogo de saberes, prepararnos para un “nuevo nacimiento”.

La transdisciplinariedad es una propuesta epistemológica en cuyos principios se vislumbra el advenimiento de un ser humano capaz de contender con todo aquello que está entre, a través y más allá de lo que se ha considerado como Realidad. Para comprenderla en su amplia dimensión revisaremos lo que Basarab Nicolescu,  su más vehemente precursor, plantea como respuesta al estado actual de la humanidad.

Nicolescu hace un recorrido desde los antecedentes hasta su propuesta metodológica de investigación transdisciplinaria, cuyos tres pilares son: niveles de realidad (ontología), tercero incluido (lógica de Lupasco) y complejidad (epistemología). En El Manifiesto de la transdisciplinariedad (2009) hace la contextualización de esta perspectiva y explica su amplio campo de aplicación.

En la edificación de la Transdisciplinariedad se encuentran las dos grandes revoluciones del siglo XX: la cuántica y la informática que han modificado el rostro del mundo aunque, paradójicamente, “Hoy, a pesar del crecimiento sin precedente del conocimiento en la historia humana, conocemos más sobre lo que hacemos y menos acerca de quienes somos” . Por eso nuestro reto es trabajar por el auto-conocimiento, más aún cuando se corre el riesgo de la destrucción espiritual de la especie por “la implacable lógica del utilitarismo” y de la “eficacia por la eficacia”  que en su fase distorsionada propicia la tecnociencia.

La ciencia moderna[1] entronizó a la física clásica y a sus conceptos claves: continuidad[2], causalidad local y determinismo. Esta visión se alteró con la mecánica cuántica de Max Karl Ernest Ludwig Planck (Kiel, Alemania, 23 de abril de 1858 – Gotinga, Alemania, 4 de octubre de 1947) para quien la energía tenía una estructura discreta y discontinua; apareció por lo tanto un nuevo tipo de causalidad denominada global en el nivel de lo cuántico,  nivel de lo infinitamente pequeño y lo infinitamente breve. Otra noción clave es la de no-separatividad que indica que dos objetos que interactúan permanecen unidos aún y cuando se encuentren en “galaxias” diferentes . De este modo, el determinismo resultaba insostenible ante la ampliación de campos de verdad y de realidad. En su lugar se comenzó a hablar de “aleatorio cuántico”  y de “indeterminismo”.

En la perspectiva transdisciplinaria el ser humano es visto como Homo sui trascedentalis,  una persona que ha nacido de nuevo  y cuya potencialidad “está inscrita en nuestro propio ser”. Se trata de un ser que se reconoce en su irreductibilidad y en su doble trascendencia interior y exterior por la cual accede a la libertad.

Rigor, apertura y tolerancia son los tres rasgos fundamentales de la actitud transdisciplinaria. El rigor exige rigor del lenguaje en la argumentación fundada sobre el conocimiento vivo, a la vez interior y exterior. Es resultado de una permanente investigación. La apertura es la aceptación de lo desconocido, lo inesperado y lo impredecible. La tolerancia resulta de aceptar la existencia de ideas contrarias a los principios fundamentales de la transdisciplinariedad .

En el campo de la educación la transdisciplinariedad esta llamada a desempeñar un papel central, en primer lugar por imaginar la revolución de la inteligencia con base al equilibrio entre la inteligencia analítica, los sentimientos y el cuerpo. Así, un nuevo tipo de educación deberá tomar en cuenta todas las dimensiones del ser humano.

Como ya se indicó, uno de los pilares de la transdisciplinariedad es el de la existencia de niveles de realidad al que se agrega el de los niveles de percepción; Nicolescu nos advierte de los peligros que acechan, a esta metodología si se reconoce sólo parte del tinglado, esto es si reconocemos los niveles de realidad pero desconocemos los niveles de percepción, o si por el contrario sólo reconocemos niveles de percepción pero desconocemos la discontinuidad que da lugar a los niveles de realidad.

Esta dificultad es inherente al funcionamiento de nuestro cerebro, según nos muestra el estudio realizado por MacLean (1990) en el que nos describe al subsistema del neocórtex (neopallium) que sirve a las funciones “intelectuales” (1990: 5), este parece estar primeramente orientado al mundo externo.

La introspección necesaria para mantener un equilibrio entre el objeto transdisciplinario y el sujeto transdisciplinario no es un asunto que suceda en forma inercial con el formato de la epistemología vigente. Es necesario tener presente la trayectoria que, según Nicolescu, ha seguido la relación sujeto-objeto. En la premodernidad se caracterizó por la integración del sujeto al objeto, en la modernidad por la separación completa entre ambos y en la llamada posmodernidad se da el predominio del sujeto, en cambio la visión transdisciplinaria otorga la misma importancia al sujeto y al objeto incorporando como mediador al Tercero Oculto.[3]

Mencionar que la relación entre objeto y sujeto es una relación recursiva no deja de ser un argumento sin contenido que, para auto valorarse, primero descalifica la posibilidad de relación preconceptual, en donde la calidad de percepción es necesariamente de otro nivel.

Epistémico y epistemología

McLean acuñó el concepto epistemics (epistémico) para tratar explícitamente el ser subjetivo, su estudio hizo uso de todos los campos de conocimiento que reflejen la condición humana, fundamentalmente en las ciencias relacionadas con la psicología, el cerebro y sus funciones, donde la biología molecular ha aportado novedades tan importantes como el planteamiento de la Dra. Candace B. Pert (2003), quien encontró que muchos péptidos receptores -que se consideraba estaban confinados en el cerebro- fueron encontrados en células del sistema inmune.

Los campos de lo epistémico y la epistemología son identicos para MacLean, quien nos señala que la diferencia es sólo en el punto de vista. Lo epistémico representa el punto de vista subjetivo y su acercamiento es de adentro hacia fuera, mientras que la epistemología representa el punto de vista publico del acercamiento científico de afuera hacia adentro. Las dos son inseparables, nos dice MacLean, mientras lo epistémico es nuclear a  lo epistemológico, la epistemología envuelve a lo epistémico. Entonces al cuerpo de conocimiento de las varias disciplinas que involucran al sujeto se le podrá referir como epistémico. Con este planteamiento Mac Lean  se convirtió en precursor del enfoque que incorpora al sujeto. En el prólogo de su libro hace referencia a que en “Platón” de Protágoras nos recuerda las dos famosas inscripciones en el templo de Apolo en Delfos “Conocete a ti Mismo” y “Nada en Exceso”.

La epistemología compleja es una epistemología de amplio rango (Más allá del sentido estricto que la ve como estudio del conjunto de reglas metodológicas o condiciones que determinan lo científico) que abarca desde las críticas a la racionalidad moderna hasta las ciencias cognitivas y, por lo mismo constituye una metodología basada en el reconocimiento del sujeto y del contexto.

Metodología Transdisciplinaria

Basarab Nicolescu nos ha compartido generosamente cómo -a partir de la necesidad de dotar a la transdisciplinariedad de una metodología- identificó tres axiomas: el de los Niveles de Realidad (ontológico), el del Tercero Incluido (lógico) y el de la Complejidad (epistemológico). Axiomas de orden simbólico, no científico. En este sentido la metodología transdisciplinaria no es matemática; además, como no se opone, sino que complementa al pensamiento disciplinario, integra ambas metodologías. “La acción combinada de los tres axiomas Ontológico, Lógico y Epistemológico nos lleva a crear valores”. Basarab Nicolescu ha trabajado en esta metodología por más de 20 años, involucrando todo su Ser.

Para explicar el axioma Ontológico hay que distinguir distintos niveles de Realidad del Objeto en correspondencia con los distintos niveles de Realidad del Sujeto. Y algo muy importante lo REAL y la REALIDAD: “Real es lo que es. No se le puede agregar nada más, (si se le agrega deja de ser real, se convierte en realidad). La realidad es lo que resiste a nuestras experiencias, representaciones, descripciones, imágenes y hasta nuestras formulaciones matemáticas. La realidad es lo que resiste y es accesible a nuestro conocimiento”, explicó.

Nuestro nivel de Realidad dice Nicolescu es un sistema que es invariable según ciertas leyes y donde hay una discontinuidad entre las leyes y conceptos generales como el de causalidad.

En esta visión Transdisciplinaria para que el Sujeto y el Objeto se puedan comunicar tienen que atravesar la zona de no Resistencia, lo que llamamos el Tercero oculto.  Esta zona de no Resistencia significa que nuestro conocimiento es limitado, es decir, nuestros órganos de los sentidos están limitados por el número de conexiones de células.

En la Transdisciplinariedad no hay un nivel más importante que otro: ciencias, disciplinas, culturas, religiones: no hay ninguna cultura y religión que parezca ser más fundamental que otra.

La inter-comunicación, al mismo tiempo, de un nivel de Realidad del Objeto con otro nivel de Realidad del Sujeto, puede dar como resultado al Tercero oculto, en una lógica de tiempo y movimiento; el Tercero incluido debe estar en todo momento incluido; sin embargo, los niveles de abstracción en el Sujeto no permiten su emergencia… sólo hasta que nos damos la oportunidad.

Tercero incluido o Axioma Lógico

La lógica del tercero incluido es la lógica privilegiada del pensamiento complejo. El tercero incluido es la pauta que conecta la parte con la totalidad. Me religa a todos escribiendo. Es una lógica de aceptación/inclusión que no puede abolir la lógica del tercero excluido –pues incluye los excluyentes y, por un proceso iterativo, es capaz de describir la coherencia entre los niveles de Realidad.

En otros términos, la acción de la lógica del tercero incluido en los otros niveles de Realidad induce una estructura abierta de la unidad de los niveles de Realidad.  Esta estructura tiene consecuencias considerables para la teoría de conocimiento porque implica la imposibilidad de una teoría completa, cerrada.

Axioma epistemológico: Complejidad o de interdependencia universal

La manera en que Basarab Nicolescu introduce a la complejidad, como parte de la metodología transdisciplinaria, muestra la importancia que le concede a esta perspectiva teórica. La complejidad, dice Nicolescu, es “el tercer factor que da el golpe de gracia a la visión clásica del mundo”. Los otros dos  son los niveles de Realidad y la lógica del tercero incluido. No obstante reconoce que las teorías de la complejidad existentes no incluyen ni la noción de niveles de Realidad, ni la noción de zona de no-resistencia, las únicas teorías con las que Nicolescu encuentra compatibilidad matizada, son las de Edgar Morin.

 

Compatibilidad entre complejidad y transdisciplinariedad

La estructura de la totalidad de niveles de Realidad es una estructura compleja. Cada nivel es lo que es porque todos los niveles existen al mismo tiempo. En El Manifiesto…Nicolescu establece varias claves:

1. Es gracias a la explosión disciplinaria que aparece la complejidad, la cual, a su vez contribuye a la multiplicación de las disciplinas

2. Las disciplinas están basadas en la lógica binaria clásica

3. Según sus normas, una disciplina aspira a agotar la totalidad del campo que le es propio

4. La extensión de una disciplina a todo el conocimiento humano depende de si se considera fundamental o no (la Física en la visión clásica). Aquí aparece el asunto de las hegemonías epistémicas

El pensamiento clásico sostiene una realidad unidimensional, simple. La complejidad descubre una realidad multidimensional. En la física cuántica la complejidad muestra su supremacía.

Nicolescu nos llama a distinguir entre complejidad horizontal ―un sólo nivel de Realidad (significado horizontal: disciplinar); y complejidad vertical ―varios niveles de Realidad― (significado vertical: poesía, física cuántica); el significado de significados surge de la relación Sujeto, Objeto y Tercero Oculto.

En El Manifiesto, Nicolescu afirma que la complejidad social es muestra evidente de la complejidad que invade todos los campos del conocimiento. Esto fue ocultado por el paradigma de la simplicidad basado en el ideal de una sociedad justa, fundada sobre una ideología científica, de este modo “la creación del hombre nuevo se derrumbó bajo el peso de una complejidad multidimensional”. ¿Cómo se puede soñar en una armonía social fundada sobre el aniquilamiento del ser interior? Por eso Edgar Morin no se cansa de insistir que el conocimiento de lo complejo conlleva una política de civilización. Y en este sentido el modelo transdisciplinario de Realidad tiene consecuencias importantes en el estudio de la complejidad.

La complejidad y la transdisciplinariedad comparten su incompletud, su carácter de sistemas abiertos, sus nuevas maneras de conectar las cosas y ponerlas en contexto,—como también se aprecia en Science and Sanity de Alfred Korzybski, en la obre de Gaston Bachelard cuya idea principal fue que en el futuro el conocimiento se basará en la negación del conocimiento actual. Su obra más importante sobre epistemología es El materialismo racional (1953), y en Ser y Tiempo de Martín Heidegger —  su intención de combinar inocencia con experiencia, de plantear la revolución del ser individual, y la urgencia de una nueva ética (Auto-ética en Morin). La transdisciplinariedad es una metodología para entender y convivir con la Realidad; la complejidad es una estrategia para actuar en el mundo Real.

La transdisciplinariedad y la complejidad, a diferencia del conocimiento científico mecanicista no son neutrales, involucran al sujeto. Atención es la palabra clave que implica poner en juego los prejuicios. En la transdisciplinariedad la Atención no se da, se recibe. La Atención está conectada con el movimiento entre sujeto y objeto (ir a través de…, se abandona la circularidad). Es imposible formalizar lo transdisciplinario del ser humano: todo es fluidez.

 

Del sujeto complejo al sujeto transdisciplinario

Uno de los mayores retos que nos heredó el siglo XX es el de concebir la historia como algo que se construye, que se construye con sujetos, sabiendo que no hay un solo Sujeto sino una multiplicidad de sujetos, por eso, como  señala Zemelman: “el sujeto construye, pero ¿quién?, ¿el qué sabe?, ¿el erudito?, ¿el especialista?, No, el que construye es el que tiene necesidad de construir, y quien tiene necesidad de construir es el que tiene necesidad de realidad; porque tiene necesidad de ser sujeto” (2000:27).

El sujeto, entonces, pasa a ser objeto del mismo proceso de construcción del conocimiento, este cambio que prescinde del paradigma científico implica también transformar una lógica civilizatoria sobre la que fue construida la ciencia moderna, a saber, el antropocentrismo. El antropocentrismo, como posición filosófica,  argumenta que todos los seres y material terrestre permanecen subordinados a las necesidades del hombre. La ciencia moderna ha trabajado bajo la clave del antropocentrismo. En palabras de Leonardo Boff “el antropocentrismo es un equívoco, pues el ser humano no es un centro exclusivo, como si todos los demás seres solamente adquiriesen sentido en cuanto ordenados a él. El ser humano es un eslabón, entre otros de la cadena de la vida” (2002). Quitar al hombre del centro de todo, en otras palabras, descentrar el antropocentrismo y reconocer que el ser que incluye lo que va siendo es el nuevo centro, es un principio del paradigma complejo.

La epistemología de la complejidad mantiene abierta la problemática de la verdad y considera cualquier conocimiento dentro de su ámbito epistémico, incluyendo el no científico al igual que el error, la ilusión o el desconocimiento.

Este nuevo planteamiento no excluye al sujeto -el que conoce- del objeto -el conocimiento-, es así que el conocimiento del conocimiento enfrenta la paradoja del conocimiento que no es su propio objeto, porque procede de un sujeto. Se trata de reintegrar, a decir de Morin “el gran olvidado de las ciencias y de la mayoría de las epistemologías” el sujeto del conocimiento (2006:31). Se trata también de reincorporar la relación sujeto/objeto para entonces estar en posibilidad de introducir el sujeto del conocimiento como objeto de conocimiento y considerar objetivamente lo subjetivo del conocimiento. La auto-reflexión y el auto-examen adquieren entonces la categoría de imprescindibles para, críticamente, considerar nuestro lugar, nuestra posición, nuestra persona en la multiplicidad compleja del ser sujeto/objeto.

Autonomía y autoorganización son dos ideas centrales que constituyen la base bio-lógica desde la cual Edgar Morin define al Ser-Sujeto; no lo hace por la conciencia debido a que ésta es frágil y produce equívocos, aunque la afectividad, cualidad de los mamíferos que nos hace inestables es, dice, otra de nuestras características.

El Sujeto transdisciplinario está situado entre lo infinitamente grande, lo infinitamente pequeño y lo infinitamente complejo y/o consciente.

Por eso es importante contactar con nuestro espacio interior, estando ahí no vamos a desear el lugar del otro, por el contrario, seguiremos el hilo de nuestros anhelos, como nos enseñan los sabios totonacas en su bellísima explicación del origen de la vida, que dice que en la mesa de la creación -donde comienza nuestra vida- moran las abuelas que tejen múltiples posibilidades de nuestro destino, mismo que  colocan en nuestro ombligo; quien se extravía siempre tiene la posibilidad de  reencontrarse, conectándose con su centro y con la fuente generadora.

La incorporación del sujeto transdisciplinario ocupa una clase de atención que requiere entrenamiento, cuando el sujeto es asumido nos olvidamos que no hay medición u objetividad posibles en la metodología de la ciencias exactas que este disponible a la comprensión sin ser procesado por la transformación subjetiva del “software” del proceso mental, que no ocurre enteramente en el confinamiento del cerebro.

En los procesos subjetivos de acondicionamiento de la información participan las partes del cerebro que analizan detalles de funcionamiento asociados con reptiles, mamíferos tempranos y mamíferos evolucionados.

Al acceder al descubrimiento de las funciones mentales se destapan preguntas verdaderamente inquietantes relativas al funcionamiento del sistema limbico humano, una parte del cerebro anterior ( prosencéfalo – porción anterior, la parte del cerebro que se desarrolla de la parte anterior del tubo neural) descendiente de los mamíferos tempranos presenta evidencia junto con otras consideraciones  de obstáculos insalvables  para depositar confianza absoluta en creencias intelectuales y científicas— una confianza que es esencial para darle sentido a la búsqueda del significado de la vida2.

El restablecer el equilibrio entre lo externo y lo interior no es una función de la memoria intelectual, es el resultado de un interés que difícilmente se mantiene cuando la inercia nos coloca en una percepción lineal en donde sobrevaloramos las capacidades de las que verdaderamente disponemos como humanos. La realidad no es completamente real sino incluye lo ilusorio.

Parménides escogió la palabra “irremediable” en vez de ninguna otra para evocar la condición humana, en griego la palabra es amêchania— que literalmente significa “sin ardid”. Era usada para describir gente que había sido engañada y atrapada, hecho tonta, quienes son privados  de todos los recursos en una situación sin remedio.

Parménides, nos dice Kingsley (2003) se refería así a la falta de mêtis, ( falta de una calidad de atención al interior y al exterior que incluye el uso de todos los sentidos), con una presencia completa en el momento, sin permitir a la mente divagar en ningún sentido.

La metodología que exige una relación entre el sujeto y el objeto que no sea palabra hueca, es la que puede ocurrir en el momento presente, que es cuando la realidad se manifiesta, esté es un acontecimiento que necesita de mêtis, el recordarse a si mismo, podría ser interpretado como la acción del pensamiento intelectual tratando de abarcar y moverse en el flujo de los acontecimientos en el tiempo, eso no es lo que se necesita, así que adentrémonos en el entendimiento de mêtis.

Niveles de realidad y niveles de percepción acordes a esos niveles es una idea ampliamente aceptada pero su comprensión es otra cosa. La comprensión del hecho de que este mundo es una ilusión o una decepción no es suficiente, el contacto diferente dependerá de una nueva calidad de atención que es equivalente a un nuevo nivel de consciencia, ser conscientes sólo es posible cuando aprendes a morir antes de la muerte. El re-aprendizaje es sólo posible después de sacrificar lo conocido y confrontarse con la realidad con una clase de mêtis que cuesta desarrollar. Los ejercicios de atención son un camino, como hay otros, pero no es con la repetición mecánica como se puede lograr un desarrollo de esta calidad de atención incluyente, que no se fija y no depende del pensamiento.

Trascender la dualidad con la lógica del tercero incluido, que es parte de la metodología transdisciplinaria, sucede no como un acto que resulta de la decisión exclusivamente racional. No basta con pensar que se comprendió sólo porque se le puso un nombre a la cosa y se puede hablar de ella.

El conocerse a si mismo no es otra cosa que aprender a convivir consigo mismo con la calidad de mêtis , que incluye a soma, no pensado, eso es el equivalente a pasar por un filtro deformador, o un espejo obscurecido, es necesario que el cuerpo recupere la calidad de conciente que le permite convivir con su caminar de un cuarto a otro, de convivir con los movimientos de las manos, de la boca, con las sensaciones y emociones que tienen velocidades de actuación muy por encima del instrumento que se pretende usar para su vigilancia.

La vigilancia epistemológica, no puede ser hecha tautológicamente, el observador es lo observado, su origen tiene que ser epistémico.

El uso simultáneo de los sentidos, requiere de un entrenamiento y de sacrificar el espacio que generalmente ocupa la opinión, que no puede ser otra cosa que el juicio en función de datos previamente instaurados en la psique con la calidad de axiomas o dogmas.

La inherente inquietud de hacer lo que sigue nos inhibe de lograr la profundidad que se requiere para poder convivir con la riqueza del presente.

Trans-Sujeto

Por la transdisciplinariedad es posible  llegar a ser Trans-Sujeto y encaminarse al trans-vivir, es decir, ponerse en contacto con distintos niveles de Realidad. Ser Trans-Sujeto implica tener una actitud que nos permite vivir distintos niveles de Realidad, porque nos reconocemos en el tercero incluido que piensa , a diferencia de que se piense en él, que seria un pensamiento asociativo reactivo, un pensamiento menos atado a las asociaciones mecánicas seria un tejido de pensamiento que no pretende sustituir la realidad y reconoce su limitación.

Estar alertas a la aparición de pensamientos automáticos y mecánicos lineales y aparentemente racionales conduce a la aceptación de la existencia de diferentes niveles de realidad, a descartar el afán de dominar la naturaleza y a distanciarse de los antagonismos. Como Trans-Sujeto cada uno asume plenamente su autonomía espiritual, individual y social. Hasta ahora la libertad ha sido entendida como un derecho que la sociedad nos concede , sin embargo vivimos sometidos a un número muy reducido de elecciones que es necesario ampliar acorde a nuestras necesidades, y no a la inversa. Es preciso aceptar que la libertad es transgresión y, por lo tanto, implica estar alerta de los riesgos que se corren, los cuales sólo se pueden enfrentar mediante la auto-ética.

Ser Trans-Sujeto es sentirse libre de aceptar o rechazar todas las dependencias culturales y sociales que nos preceden; aceptar y/o rechazar, por ejemplo, a los dioses y a las ideas que se nos han inculcado. Esto sólo es posible por la conciencia, gracias a la cual nos afirmamos como Trans-Sujetos. Ser Trans-Sujeto exige mantenerse en permanente alerta con uno mismo. El Rigor no es rigidez, es no dejar de investigar en todo aquello que despierta el interés, para eso necesito abrir mi pensamiento, mi corazón y mi intención con tolerancia -inclusive a aquellas cosas que puedo considerar inaceptables, no para aceptarlas, sino para comprenderlas—Comprensión que no implica justificación, ni siquiera juicio racional, sin reacción directa, sin condescendencia.

La introspección forma parte del proceso de re-aprendizaje como Trans-Sujeto. Ser concientes de las dificultades para alcanzar una observación significativa, pero saber también que la práctica mental del auto-observación permanente permite la comprensión de nuestras propias características y hábitos y las de los demás. Si hay un lugar para cada Sujeto el lugar del TransSujeto está más allá de cualquier lugar. No se trata solamente de un lugar físico, sino, en mayor medida, de un espacio espiritual-afectivo-cognitivo donde podemos sentirnos “cómodamente dentro de nuestros zapatos”.

La efectividad por sí sola no basta para sentirse pleno. Lo efectivo se manifiesta en realizar acciones de acuerdo a lo propuesto y lo esperado. Lo afectivo en no hacer las cosas mecánicamente, sino con sentido poético, consiste en emplear los medios de los que uno dispone para alcanzar un objetivo. La efectividad es premiada en la sociedad moderna y posmoderna, no así la afectividad, a la que siempre podremos recurrir para no volvernos autómatas.

Finalmente, sentir la verticalidad cósmica es la experiencia que constituye al Tran-Sujeto. En esta verticalidad esta incluida nuestra relación con la tierra, con los miembros del universo, con el cosmos, con los elementos de la naturaleza. Para ser Trans-Sujeto es necesario volver a nacer, prepararse para el nuevo nacimiento. Uno “no se hace” Trans-Sujeto, no hay guía o escuela para ello. Tampoco bastan la voluntad o el propósito. Es necesario disponerse a nacer de nuevo, para ello es preciso experimentar la muerte como señal inequívoca del acabamiento de un estado de organización bio-antropo-social.

Nadie espera la llegada del “hombre nuevo” como resultado de una sociedad igualitaria y próspera. Por el contrario, cientos, miles, millones de hombres y  mujeres, en silencio, hemos tomado el camino del autoconocimiento que nos aleja de vivir simple y mecánicamente.

 

Obra citada

Adame, Domingo (2009), Conocimiento y representación: un re-aprendizaje hacia la transteatralidad, Facultad de Teatro, Univerasidad Veracuzana.

Nicolescu, Basarab (2009), La Transdisciplinariedad (Manifiesto), Multidiversidad Mundo Real, Edgar Morin

MacLean, Paul D. (1990), The Triune Brain in Evolution, Plenum Pres

Perth, Candace B (2003), Molecules of Emotion, Scrinner.

Kingsley, Peter  (2003), Reality, The Golden Sufi Center.

Zemelman, Hugo

Morin, Edgar

 


[1] La Modernidad  plantea tres postulados que llevan la búsqueda de la ley y el orden -en el plano de la razón- a grado extremo: 1) la existencia de leyes universales, de carácter matemático; 2) la experimentación como medio para descubrir esas leyes; 3) la posibilidad de reproducir esos experimentos (Galileo).

[2] Esta idea está conectada con la Causalidad local (todo fenómeno físico obedece a una cadena continua de causas y efectos: dos puntos separados por una distancia en tiempo y espacio están unidos por una cadena de causas y efectos).

[3] O como lo explica en El Manifiesto: “La Realidad reducida al Sujeto ha engendrado las sociedades tradicionales, que han sido barridas por la modernidad.  La Realidad reducida al Objeto conduce a sistemas totalitarios.  La Realidad reducida a lo sagrado conduce a los fanatismos y a los integrismos religiosos.  Una sociedad viable no puede ser sino esa en la que las tres facetas de la realidad están reunidas de una manera equilibrada” (2009, 56).


Un comentario sobre “La metodología transdisciplinaria

  • el 12 marzo, 2015 a las 21:22
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    Fue muy placentero encontrar nuestro articulo sobre transdisciplinariedad en su portal, me gustaría que conocerán ustedes mi trabajo en salud, que puede ser visto en la pagina http://www.terapiasmetabolicas.com y en http://www.medicinabiologica.org.mx
    En el caso de que lo consideren, la finalidad seria organizarnos de manera quevpodamos encontrar algún centro de salud alternativa que se interese en el equipo EIMA y fabricarlo en Argentina. Gracias

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