Inteligencias múltiples: el IQ, de Einstein a Maradona


Todos los seres humanos poseen distintos tipos de inteligencia en mayor o menor medida, y todas son igualmente importantes. La brillantez académica no lo es todo: a la hora de desenvolverse en la vida no basta con tener grandes calificaciones.

“Hay muy poca distancia entre el hombre más sabio y el más necio”. Nietzsche.

Por Claudio Fabián Guevara

La teoría de las inteligencias múltiples es un célebre modelo propuesto por Howard Gardner en el que la inteligencia es considerada como un conjunto de de capacidades, distintas e independientes. Gardner clasifica una lista de ocho diferentes inteligencias, con características definidas y localización específica en el cerebro.

La teoría dice que todos los seres humanos poseen estas ocho inteligencias en mayor o menor medida, y que todas son igualmente importantes. Y además, al definirlas como capacidades, se convierten en destrezas que se pueden desarrollar.

Howard Garder
Howard Garder

De la aplicación del marco conceptual de Gardner se desprende una mirada totalmente nueva sobre la vida y la inteligencia en general, y también sobre el sistema escolar y la separación tradicional entre “listos” y “tontos” a partir del boletín de calificaciones.

El problema radica en que el sistema escolar vigente no trata y desarrolla todas las inteligencias por igual, sino que prioriza dos de la lista: la inteligencia lógico -matemática y la inteligencia lingüística. Otras capacidades no son medidas, estimuladas ni evaluadas.

La escuela no le dedica el mismo tiempo a desarrollar la inteligencia corporal -kinestésica y la inteligencia lingüística, por poner un ejemplo. En cuanto a la inteligencia emocional (la capacidad de entender y controlar las emociones) la escuela simplemente la ignora.

A nadie le extraña que un alumno tenga que hacer muchos ejercicios para aprender a resolver ecuaciones, sin embargo, no nos planteamos la necesidad de adiestrar a nuestros alumnos en como prestar atención durante una conversación, por ejemplo. Lo que se está planteando ahora por primera vez es que, de la misma manera que practicamos y desarrollamos la capacidad de escribir o la capacidad de hacer deporte podemos desarrollar y practicar el conjunto de capacidades que nos permiten relacionarnos de manera adecuada con el mundo exterior y con nosotros mismos.

►¿Qué tipos de inteligencias tienes?

Gardner define la inteligencia como la “capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas”. Añade que así como hay muchos tipos de problemas que resolver, también hay muchos tipos de inteligencia.

Gardner y su equipo han identificado ocho tipos distintos:

Inteligencia lingüística: La tienen escritores, poetas, los buenos redactores. Utiliza ambos hemisferios.

Inteligencia lógica-matemática: Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que la cultura occidental ha considerado siempre como la única inteligencia.

Inteligencia espacial: La tienen los marineros, pilotos, ingenieros, cirujanos, escultores, arquitectos, decoradores y diseñadores.

Inteligencia musical: Es la capacidad de cantantes, compositores y músicos.

Inteligencia corporal-cinestésica: La inteligencia de los deportistas, artesanos, cirujanos y bailarines.

Inteligencia intrapersonal: Permite entenderse a sí mismo y a los demás. Se la suele encontrar en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas.

Inteligencia interpersonal: Tiene que ver con la capacidad de entender a otras personas y trabajar con ellas. Es propia de políticos, profesores, psicólogos y administradores.

Inteligencia naturalista: Estudia la naturaleza y sabe organizar, clasificar y ordenar. Es la que demuestran los biólogos o los herbolarios.

►No sólo buenas notas

Entonces, la brillantez académica no lo es todo. A la hora de desenvolverse en la vida no basta con tener grandes calificaciones. Hay gente de gran capacidad intelectual pero incapaz de, por ejemplo, elegir bien a sus amigos. Por el contrario, hay gente menos brillante en el colegio que triunfa en el trabajo o en su vida personal.

Triunfar en los negocios, o en los deportes, requiere ser inteligente, pero en cada campo se utiliza un tipo de inteligencia distinto. No mejor ni peor, pero sí distinto. Dicho de otro modo, Einstein no es más ni menos inteligente que Maradona, simplemente sus inteligencias pertenecen a campos diferentes.
Ahora bien: ¿Se pueden medir estos campos? ¿Se puede sacar un “coeficiente de inteligencia múltiple”?

Existe un número “G”, que es el nombre que algunos psicólogos dan a una correlación entre puntajes de pruebas diferentes. Howard, en una entrevista, se muestra escéptico sobre su utilidad. “Evidentemente algunas personas harán este test relativamente mejor que otros”, opina. “Pero que no se puede saber si los que tienen un alto ‘G’ hoy van a hacer mejor las cosas en diferentes pruebas, en diferentes períodos de tiempo y con distintas enseñanzas y recursos”.

“No soy un gran creyente en la importancia de «G», excepto como un predictor del éxito en determinados tipos de puestos de trabajo o en la escuela tal como están organizados en nuestro tiempo”, concluye Howard.


 

Hacia otro modelo escolar

Un punto importante es la definición de la inteligencia como una capacidad. Esto la convierte en una destreza que se puede desarrollar. Gardner no niega el componente genético, pero sostiene que esas potencialidades se van a desarrollar de una u otra manera dependiendo del medio ambiente y la educación recibida. Y propone cambios radicales en los métodos escolares.

Para Gardner es absurdo que se siga insistiendo en que todos los alumnos aprendan de la misma manera, sabiendo lo que se sabe sobre diferentes estilos de aprendizaje, tipos de inteligencia y estilos de enseñanza.

Además, plantea si una educación centrada en sólo dos tipos de inteligencia es la más adecuada para preparar a los alumnos para vivir en un mundo cada vez más complejo.


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