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El fin del mundo

El salto evolutivo

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Un proceso de expansión de conciencia y liberación política, fuentes de energía libre, los recursos del planeta convertidos en patrimonio de todos. El fin del mundo, para esta visión, significa el derrumbe de nuestra sociedad enferma y la conversión de la humanidad en un superorganismo inteligente.

“Imagine all the people living life in peace”. John Lennon

 

Por Claudio Fabián Guevara

Los tres escenarios de fin del mundo hasta aquí reseñados plantean peligros y realidades concretas: muchos absurdos y despropósitos sólo se explican por la existencia de una conspiración para perjudicar a las mayorías; la sociedad petrolera se está agotando sin un plan de salida; y la devastación del medio ambiente nos enfrenta al riesgo de una catástrofe terminal.

Sin embargo, la historia de la humanidad es un caos creativo, no una cadena de mandos. Y las mayores crisis son siempre fuente de oportunidades. El probable colapso de nuestro mundo nos plantea tal vez una gran bifurcación: avanzar hacia una destrucción segura, o abrazar un salto evolutivo, un cambio radical que alumbre un mundo nuevo, un estadio superior de desarrollo.

10.000 millones

Erwin Laszlo planteó hace unos años que la población del mundo se aproxima a un número mágico: 10.000 millones. Cuando esta cantidad de unidades se alcanza en la naturaleza, se producen saltos cualitativos. 10.000 millones de células unidas permiten el surgimiento de un organismo multicelular. La conciencia brota cuando 10.000 millones de neuronas se interconectan en nuestro cerebro.

Para que se produzca un salto evolutivo, 10.000 millones de unidades deben estar íntimamente vinculados entre sí y compartir un propósito común. Si la humanidad sobrevive a su crisis de crecimiento y se une tras un proyecto común, las conexiones entre sus 10.000 millones de miembros podrían dar origen a fenómenos nuevos, alumbrando poderes globales y capacidades colectivas que aún no imaginamos, aventura Laszlo.

¿Podemos imaginar un planeta albergando a 10.000 millones de seres humanos viviendo en paz?

Muchas visiones también apuntan en esa dirección: el despertar de la conciencia planteado por la Era de Acuario, la era de Itza o edad del conocimiento anticipada en las Profecías Mayas, la utopía futurista alentada por el Proyecto Venus de Jacques Fresco o el movimiento de Ecoaldeas, son parte de un sentimiento colectivo que converge en la visión de un mundo radicalmente diferente.

¿Cómo sería ese mundo de millones de hombres y mujeres interconectados en un gran cerebro global? ¿Qué cambios podrían ocurrir que pongan fin al mundo que conocemos hoy?

A continuación, una breve condensación de todos estos imaginarios:

  • Los cambios magnéticos de la tierra ocasionan un aumento en la vibración del planeta y de las ondas cerebrales del hombre, que en resonancia con la nueva frecuencia, ocasionan enormes cambios en su comportamiento. El hombre evoluciona hacia el desarrollo de nuevas potencialidades: telepatía, convivencia no violenta, activación de capacidades dormidas. Surge un camino espiritual común que termina con todos los límites entre las distintas maneras de ver a Dios. Se produce una expansión de la conciencia y la interconexión solidaria de millones de seres convierte a la tierra en un súper organismo inteligente (Profecías Mayas, era de Acuario, Rafael López Guerrero, Erwin Lazlo)
  • Una revolución política global libera al hombre del gobierno de una elite que fabrica guerras, catástrofes y enfermedades, y crea falsas divisiones entre los pueblos. Un tribunal internacional juzga a los responsables de siglos de destrucción y sufrimiento innecesarios, y se develan los falsos mitos que sostuvieron un sistema de control social basado en el miedo (documental Zeitgeist, Walter Graziano, teóricos de la conspiración, múltiples manifiestos y fuentes).
  • Se revelan todas las fuentes de energía libre bloqueadas por la sociedad petrolera, y la humanidad vive un nuevo periodo de abundancia en base a tecnologías limpias y de infinito potencial. Las mareas, la energía geotérmica, la melanina y otras sustancias son la nueva fuente de propulsión de la sociedad humana (Nikola Tesla, Proyecto Venus, Arturo Solís Herrera, Stefan Nystrom, múltiples inventores y fuentes).
  • La caída de los sistemas monetarios alumbra una economía basada en recursos, un sistema en el cual bienes y servicios están disponibles sin el uso de dinero, créditos o cualquier otro sistema de endeudamiento o servidumbre. Todos los recursos se convierten en el patrimonio común de todos los habitantes. Poniendo en funcionamiento una economía diseñada eficazmente, todo el mundo disfruta de un nivel de vida muy alto con todas las comodidades de una sociedad de alta tecnología. Los sistemas de represión ya no son necesarios y el Estado policial se convierte en un mal recuerdo (Proyecto Venus, Profecías Mayas, múltiples corrientes libertarias).
  • Un movimiento intuitivo de regreso a la tierra conforma millones de ecoaldeas, que descubren más y más formas de producir alimentos, medicinas y tecnologías naturales, y un estilo de vida pacífico, saludable y sustentable se consolida como alternativa a la enfermedad crónica, la alienación social y la polución terminal de las grandes ciudades.

¿Es éste un conjunto de utopías irrealizables?

La paradoja del tiempo que nos ha tocado vivir es que todas estas perspectivas luminosas, tanto como las predicciones catastrofistas, son potencialidades que anidan en el movimiento caótico que nos rodea. El devenir de la historia de la tierra puede girar imprevistamente en cualquier sentido. Las tendencias en danza pueden retroalimentarse, neutralizarse entre sí o crear bifurcaciones inesperadas.

El fin del mundo, por lo tanto, tiene un significado reversible. Podemos vivirlo con miedo o con esperanza.

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