Lecturas TITULARES

Ebola: el show del miedo

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Un virus exótico, algunas víctimas en el mundo desarrollado, y muchas fotos de trajes herméticos: un cóctel de noticias tóxico y engañoso, para alimentar la sociedad de los miedos.

Por Claudio Fabian Guevara

El show del miedo montado por las noticias para alentar el pánico por el ébola es un circo viejo y conocido. El cóctel tiene ingredientes de resultado seguro: un virus  africano exótico, un brote de la enfermedad que la hace trascender fronteras, y algunas víctimas en el mundo desarrollado. Todo esto, combinado con fotografías de personal sanitario actuando con trajes herméticos y un constante goteo informativo en torno a la cantidad de nuevos infectados en cada parte del mundo, crea un clima de histeria colectiva.

Nada de esto debe ser tomado seriamente.

El ébola, como tantas otras “amenazas”, forma parte de la galería de miedos fabricados industrialmente, en forma sistemática, por los amos del mundo. Es una estafa como lo fueron sus parientes cercanos: la gripe A, la gripe aviar, el ántrax y cada “amenaza” que crónicamente nos ponen en las pantallas.

Ninguna de estas enfermedades, por sus cifras de muertos y enfermos, comparadas con las cifras de otras enfermedades corrientes, justifica semejante “alarma extraordinaria”.

Los resultados de estas operetas a nivel internacional son siempre los mismos: asegurar la transferencia de millones de dólares para “investigación” y otros negocios privados, y presionar a los gobiernos para que compren millones de dosis de vacunas si llega el caso.

Y sobre todo, seguir cultivando el miedo. Fundamentalmente eso.

Ebolda: fotografías de personal sanitario actuando con trajes herméticos y un constante goteo informativo en torno a la cantidad de nuevos infectados, crea un clima de histeria colectiva.
Ebolda: fotografías de personal sanitario actuando con trajes herméticos y un constante goteo informativo en torno a la cantidad de nuevos infectados, crea un clima de histeria colectiva.

La sociedad de los miedos

Todo el tiempo estamos sometidos a un cóctel de miedos exacerbados por la publicidad porque generan un mercado.  El miedo a la inseguridad genera industrias relacionadas con el blindaje del auto, barrios cerrados, alarmas, guardias privadas.

Pero los miedos también son formas de control social, y se moldean a medida de las necesidades políticas y económicas de las élites que gobiernan. La instalación de “peligros” libera partidas presupuestarias y genera “consenso social” para todo tipo de fines. Cuando las noticias nos hablan de una amenaza, los argumentos se inmovilizan y el debate se ubica en el terreno de las emociones.

Pero si nos abstraemos de la atmósfera mental que crean los informativos, verificamos que los verdaderos peligros normalmente no son noticia. Hay fenómenos simples y antiguos que se llevan millones de vidas cada año:

– La FAO señala que por día mueren en el mundo más de 35 mil niños de hambre.

– Los accidentes de tránsito dejan cada año un saldo de 1,2 millones de muertos y de hasta 50 millones más de personas heridas o discapacitadas.

En este sentido, si se hiciera un conteo periodístico día por día en torno a la cantidad de muertos de cada rubro –hambre, tránsito, malaria o cáncer, y el virus “epidémico” de turno– las víctimas por el ébola, o la gripe porcina, no llegarían nunca, por sus ínfimas cifras, a ser titular de importancia.

Comparando noticias

Hagamos el ejercicio: imaginemos títulos con estos datos posiblemente noticiables de la malaria:

  • La malaria causa anualmente más de un millón de muertes. Todos los años se registran aproximadamente entre 300 y 500 millones de casos de malaria (Africa Malaria Report 2003, Organización Mundial de la Salud (OMS) y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)). Alrededor del 40 % de la población mundial, es decir 3.200 millones de personas de 107 países, corre el riesgo de contraer malaria (World Malaria Report 2005, OMS/UNICEF).
  • Cada 30 segundos muere un niño a causa de la malaria. Esta enfermedad es la principal causa de mortalidad de niños menores de cinco años. Además, se estima que 25 millones de mujeres embarazadas corren el riesgo de contraer malaria.
  • Todos los días mueren de malaria 3.000 niños, lo que equivale a que se estrellaran diariamente siete grandes aviones comerciales cargados de centenares de niños (World Swim For Malaria Foundation, 2006).

Compárelo con las cifras del ébola: ¿Tal vez 5000 muertos en todo el mundo? ¿Un infectado en EE.UU? ¿La enfermera y el perro en España?

El ébola no tiene consistencia como noticia, ni como emergencia sanitaria, porque en todo caso lo que se agita como “amenaza” es la posibilidad de que se expanda sin freno por todo el mundo. Lo cual, hasta el momento, es sólo un acto de la imaginación. Y el miedo artificial a algo que nunca ha sucedido.

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